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Thomas H. Morgan nació en 1866 en Lexington, una ciudad
del Estado norteamericano de Kentaky. Antes de finalizar sus estudios
secundarios ya empezó a trabajar en el Laboratorio de Biología
Marina de Woods Hole, de Massachusetts. Tras conseguir ingresar
en la Universidad Johns Hopkins, estudió Biología,
Anatomía y Fisiología. En 1891 obtuvo el doctorado,
y poco después tomó posesión de la Cátedra
de Zoología Experimental de la Universidad de Columbia.
La capacidad de Morgan para administrar y organizar las complicadas
tareas de un laboratorio le llevaron en 1928 a organizar el Departamento
de Ciencias Biolóhttp://zoostories.bestialityhost.com/gicas del Instituto de Tecnología
de California. Además de sus descubrimientos sobre la importancia
de los cromosomas como portadores de la herencia, hallazgos que
le permitieron conseguirhttp://gay.pornparks.com/mono/ el Premio Nobel, Morgan aportó multitud
de notables trabajos sobre embriología y citología.
Falleció en 1945, en la ciudad californiana de Pasadena.
Preocupado por la herencia y la genética, Morgan realizó
sus experiencias en la mosca del vinagre (Drosophila melanoster),
un insecto idóneo para este tipo de investigaciones porque
se http://mature.xadulthosting.com/reproduce muy rápidamente, cada quince días, y
vive con facilidad dentro de un laboratorio. En estas moscas pudo
observar que la transmisión de ciertos caracteres, como el
color blanco de los ojos, recaía siempre sobre los individuos
masculinos, lo http://zed.maxspeed.com/cual sólo era posible si el gen responsable
del color blanco de los ojos se encontraba en los cromosomas que
diferencian el sexo masculino del femenino. Esta observación
llevó a Morgan a admitir su inicial error de discutir las
teorías de Mendel.
Aunque Mendel realizó sus trabajos de genética en
el siglo XIX, http://now.dojoin.com/sus teorías sobre la herencia no fueron tomadas
en consideración hasta el principio de nuestro siglo, cuando
Carl Erich Correns, Hugo de Vries y Erich TschEdler von Seysenegg,
al mismo tiempo, redescubren y confirman las leyes de la herencia
Mendel. http://sergo.capita.org/A pesar de este nuevo impulso a sus teorías, numerosos
investigadores, entre los que se encontraba Morgan, no las admitieron
y pusieron todo su empeño en intentar demostrar nuevas hipótesis.
Las observaciones http://jizz.hopto.org/con la mosca del vinagre llevaron a Morgan a admitir
su validez.
Una vez reconocido su error, intentó demostrar que unos
genes determinados en los cromosomas tienen la función específica
de transmitir cada uno de los caracteres concretos. Con este hallazgo
dejaba establecidos http://mask.etowns.org/los pilares de la evolución y revelaba
claramente el mecanismo de la herencia.
En 1903 el estadounidense Walter S. Sutton divulgó con entusiasmo
la teoría de que los cromosomas, que aparecen por parejas,
son los portadores del material genético.
Esta teoría fue confirmada plenamente por sus investigaciones
de 1907. Posteriores estudios sobre los cromosomas le permitieron
afirmar que los http://digits.flnet.org/genes transmisores de los caracteres hereditarios
de la mosca del vinagre se situaban a lo largo de los cromosomas
como las cuentas de un collar.
Los cromosomas son partes fundamentales del núcleo de las
células; en ellos reside la información genética
relativa a todas las actividades celulares, ya que contienen todos
los elementos necesarios para la transmisión de los caracteres
hereditarios. Tienen forma y dimensiones diversas, según
la especie http://zfamily.servegame.com/de que se trate, mientras que su número es fijo
para las células de cada especie. Independientemente del
tamaño de los cromosomas, su estudio sólo es posible
con sofisticados instrumentos de observación, no desarrollados
en la época en que Morgan realizó sus experimentos.
Por este motivo, muchas de las conclusiones por él efectuadas
no pudieronhttp://gays.xadulthosting.com/ comprobarse científicamente, y únicamente
fueron tenidas en cuenta como meras observaciones empíricas.
Sólo después de varios años, con el descubrimiento
de nuevo métodos de estudio y de material de observación
más preciso, se pudo demostrar la validez de las afirmaciones
de Morgan.
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